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It’s a dream come true in more ways than one: For SchoolBox, the Canadian-based non-profit organization with a mandate of “Making Education Possible” by way of building schools and providing educational materials to poor children in Latin America, this will be a milestone build as this project marks their 100th classroom— a dream that started just 10 years ago with a notebook and a pencil. For the local community of El Caracol their dream of having a proper school for the more than 25 kids who at some point were forced to travel for almost 5 kilometres day in and day out in treacherous roads to be able to attend school.

“The remote community of El Caracol is located at the top of a mountain in Telica, Nicaragua. The road is so treacherous that only motorbikes or horses can pass through. Local parents started this school in 2003, because their children were forced to walk over 5km to neighbouring communities to take classes. They built their children a stucture out of wood and metal with a dirt floor and no walls. The Ministry of Education pays a teacher to walk into the community each day to teach. Due to the lack of lockable rooms, the children must carry their own desks and chairs to the school each day. They strive to get a basic education but their current classroom is open to the elements such as rain, dust and wind.”

SchoolBOX and the local community of El Caracol will work in collaboration to make their combined dream a reality. For Sarah Kerr, Executive Director of SchoolBOX, it seems unbelievable that in 10 short years this young organization has been able to accomplish so much. Reminiscing of the first classroom they built in 2008, even building 50 schools seemed like an impossible dream for her and SchoolBox founder (and husband) Tom Affleck. They chose El Caracol project as their milestone build, said Sarah, because it reminded them of why they started the organization in the first place: to build schools in remote, almost unreachable areas of the country. Because the community of El Caracol is so remote and hard to reach, this project will literally entail hiking up to the site to build the school brick by brick— something that she says will be “a very cathartic moment”. They will also have a special group of guests volunteering their time and effort to make this milestone project a reality.

The new teacher has already started the school year in a makeshift facility where the children gather, bringing their own desks and chairs, to receive lessons. The community, says Sarah, as well as government officials from the Ministry of Education, have all been incredibly supportive of the project. Members of the community will join the Canadian volunteers, as it has been the case with all SchoolBOX projects, contributing their time to build the classroom at the end of February. As for the Canadian volunteers that come to Nicaragua to take part in building the schools, it’s become almost a global community, says Sarah, with people from all over the world pitching in, contributing in whatever way they can, sharing in the same core values and working together in collaboration on projects that are basically sustainable, because once the classrooms are built, they run on local capacity (from community members and government officials) and keep going to serve the needs of the community.

For more information on SchoolBOX and other projects they will be starting in the near future, check out their website: SchoolBOX.ca

Lea la Versión en Español al Pie de la Página.


 

SchoolBOX — 100 aulas y muchas más por construír

Es un sueño hecho realidad en más de un sentido: para SchoolBox— la organización sin fines de lucro con sede en Canadá que tiene el mandato de “Hacer Posible la Educación” mediante la construcción de escuelas y el suministro de material educativo a niños pobres en América Latina— la construcción de su Aula No. 100 marca un momento muy importante para ellos ya significa el alcance de un sueño que comenzó hace 10 años simplemente con un cuaderno y un lápiz. Para la comunidad local de El Caracol esto significa la culminación del sueño de tener una escuela adecuada para los más de 25 niños que en algún momento se vieron obligados a viajar por casi 5 kilómetros día tras día a través de caminos peligrosos para poder asistir a la escuela.

“El Caracol es una comunidad con una ubicación muy remota, localizada en la cima de una montaña en Telica, Nicaragua. El camino es tan inaccesible que solo pueden atravesar por el motocicletas o caballos. Los padres de familia de la comunidad iniciaron esta escuela en el año 2003, motivados por el hecho de que sus hijos se veían obligados a caminar más de 5 km hacia las comunidades vecinas para poder recibir clases. Se dieron a la tarea de construir una estructura provisional hecha de madera y metal, con piso de tierra y sin paredes. A su vez, el Ministerio de Educación se comprometió a pagarle el sueldo a un maestro para que llegara a la comunidad todos los días a enseñarle a los niños. Como la escuela no tiene puertas ni cerraduras, los niños deben cargar sus propios escritorios y sillas a la escuela todos los días. Este sacrificio lo hacen con el único objetivo de obtener una educación básica, a pesar de que su escuela está expuesta en todo momento a los elementos como la lluvia, el polvo y el viento”.

SchoolBOX y los miembros de la comunidad de El Caracol trabajarán juntos para hacer su sueño combinado una realidad. A Sarah Kerr, Directora Ejecutiva de SchoolBOX, le parece increíble que en los 10 cortos años que lleva en vigencia esta joven organización hayan podido lograr tanto. Recuerda muy bien el primer salón de clases que construyeron en el 2008. En esos días tan solo pensar que algún día podrían llegar a construir 50 escuelas parecía un sueño imposible— tanto para ella como para Tom Affleck, el fundador de la organización y ahora esposo de Kerr. Eligieron el proyecto de El Caracol para conmemorar 100 aulas construídas como un proyecto especial, dijo Sarah, porque les recordó cual fue la motivación inicial para formar SchoolBOX: construir escuelas en áreas remotas, casi inalcanzables del país. Debido a que la comunidad de El Caracol es tan remota y difícil de alcanzar, este proyecto literalmente implica caminar por senderos y darse a la tarea de construir la escuela ladrillo por ladrillo— algo que ella piensa será “un momento muy catártico”. También tendrán un grupo especial de invitados quienes estarán donando su tiempo y esfuerzo para hacer realidad este proyecto tan significativo.

La nueva maestra ya ha dado inicio al año escolar en una instalación improvisada donde los niños se reúnen, trayendo sus propios escritorios y sillas, para recibir sus lecciones diarias. La comunidad, dice Kerr, así como los funcionarios del gobierno del Ministerio de Educación, han ofrecido su apoyo total al proyecto. Por su parte, los miembros de la comunidad se unirán a los voluntarios canadienses— como de hecho ha sido el caso con todos los proyectos que SchoolBOX ha iniciado en Nicaragua— contribuyendo con su tiempo para iniciar la construcción a fines de este mes de Febrero. En cuanto a los voluntarios canadienses que vienen a Nicaragua para participar en la construcción de las escuelas, esta se ha convertido casi en una comunidad global, nos cuenta Sarah. Son personas de todo el mundo que colaboran y contribuyen en la manera que se les hace posible, y que comparten los mismos valores fundamentales, trabajando juntos en colaboración para construír proyectos que son básicamente sostenibles, porque una vez que se construyen las aulas, estos se mantienen con capacidad local con esfuerzos de miembros de la comunidad y funcionarios del gobierno, y que continúan sirviendo a las necesidades de la comunidad una vez que SchoolBOX termina la construcción de la estructura.

Para más información sobre SchoolBOX y futuros proyectos que planean iniciar en los próximos meses, no dejen de visitar su website: SchoolBOX.ca